CAMBIO DE HORARIO

La modificación en el cambio de hora afecta a todos los países de la Unión Europea y pretende aprovechar mejor las horas de luz solar y consumir menos electricidad. Dos veces al año, los europeos ajustan los relojes para cumplir la directiva comunitaria. Lo hacen para adaptar la actividad humana a la duración del día, aunque en los últimos tiempos ha dejado de tener sentido. A las 2:00 de la madrugada pasarán a ser las 3:00, adelantando los relojes una hora siempre y cuando no lo hagan de forma automática. Cambiará con ello la forma de afrontar los días en un cambio que tiene un origen económico y que tiene fecha de caducidad.
La llegada del horario de verano viene para recuperar la hora que nos regaló el cambio al horario de invierno, producido el 28 de octubre, cuando se retrasaron una hora los relojes en lo que se anunció que sería una de las últimas veces que se viviría en el horario de invierno -al menos en los países pertenecientes a la Unión Europea.En verano de 2018, la Comisión Europea encargada de ello acordó que este 31 de marzo sería la última ocasión que tendrían los países para entrar en el horario de verano. Aquellos que quisieran permanecer en el de invierno tendrían que volver a cambiar sus relojes de forma definitiva en octubre.
El añadir tiempo de  luz diurna a las tardes beneficia al comercio,a la práctica deportiva y otras actividades a las que favorece la presencia de luz tras la jornada laboral.
Finalmente y tras interminables debates, la decisión se ha guardado en un cajón. No será hasta 2021 cuando se recupere un debate que se ha llevado a estudio e incluso a referendo y en el que la mayor parte de los ciudadanos europeos han abrazado la medida de quedarse con el horario veraniego.



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